UN TESTIGO LEJANO DEL AVANCE DE LA TECNOLOGÍA. Caminando entre los estrechos chaquiñanes y calles terrosas de Juigua, un barrio rural de Pujilí, Stiven Cuyo, un niño de 12 años, con ojos curiosos y una sonrisa que ilumina su rostro, hace el recorrido de su escuela a su hogar. Stiven nació en una época en la que los cuadernos y los esferos eran los compañeros inseparables de los estudiantes; las aulas de la escuela Pablo Herrera resonaban con el sonido de las risas y la bulla de los pupitres de madera. Sin embargo, en los días de aislamiento debido a la pandemia de COVID-19, que comenzó el mayo del 2020, la vida de este niño cambió drásticamente, su pequeña comunidad, antes ajena a la vorágine tecnológica, se vio inmersa en una revolución digital vertiginosa que transformó su día a día; durante el confinamiento el acceso a Internet se volvió esencial y las aulas físicas se cerraron, pero las virtuales se abrieron. Sentado frente a la pantalla del único celular de su casa, asistía a clases en línea, interactuaba con sus profesores y compañeros, y continuaba su educación; aunque con muchas dificultades y retos a superar; la pésima y casi inexistente conexión a internet, el analfabetismo tecnológico y la asincronía del proceso de enseñanza aprendizaje. El celular se convirtió en su ventana al mundo exterior; Stiven, con su smartphone en mano, exploraba aplicaciones educativas, seguía las noticias y se comunicaba con amigos y familiares. La telefonía móvil también desempeñó un papel crucial en el seguimiento de casos de COVID-19. Sus padres se vieron en la necesidad de adquirir una computadora de escritorio y contratar el servicio de internet, pero fue luego de más de 6 meses después de iniciado el aislamiento. Los profesores también se adaptaron a la enseñanza virtual, y Stiven aprendió a navegar por plataformas educativas en línea, y se acostumbró a esta modalidad de educación. El próximo año lectivo Stiven pasará a octavo año de educación básica, de los cuales casi dos años fueron de educación virtual, permitiéndole ser un testigo del acelerado proceso de tecnologización que vivió el Ecuador, aunque para él será hoy normal la tecnología y la conectividad, hace 5 años apenas 5 de cada 100 niños tenían acceso a un dispositivo móvil. Como muchos jóvenes de su generación, vio cómo su mundo se expandía más allá de los límites de Juigua. El internet llegó a su comunidad, y con este, una ventana al conocimiento y la comunicación global. Los cuadernos y los esferos dieron paso al celular y la computadora. Stiven, con ojos brillantes, exploró la web, descubrió nuevos horizontes y se conectó con personas de todo el mundo. CRECIMIENTO DIGITAL DE ECUADOR Según el boletín estadístico de ARCOTEL de julio de 2017, el Internet móvil refleja un incremento importante de las cuentas de este servicio desde 2010, la tasa promedio de crecimiento en el servicio de internet móvil está directamente relacionada con la penetración del Servicio Móvil Avanzado (SMA) en el Ecuador. El año 2019, fue crucial para Ecuador en el campo de las telecomunicaciones; el país experimentaba un crecimiento constante en el acceso a internet, la telefonía fija y móvil, marcando el inicio de una transformación digital que prometía cambiar la forma en que la población se comunicaba y accedía a la información. Por su parte, la telefonía móvil experimentaba un crecimiento exponencial, con un aumento significativo en el número de líneas activas y una mayor demanda de servicios avanzados. La llegada de la tecnología 4G LTE prometía una conexión más rápida y estable para los usuarios en todo el país. En el mes de mayo del 2020, la pandemia de la COVID-19 en el mundo causó una acelerada evolución tecnológica a nivel global, y Ecuador no ha sido la excepción, acelerando de manera crucial la adopción y el desarrollo de tecnologías en diversos ámbitos de la sociedad. La educación, el trabajo remoto, la telemedicina, el comercio electrónico y la comunicación virtual se han convertido en pilares fundamentales para mantener la continuidad de las actividades cotidianas en un entorno marcado por la crisis sanitaria; impulsada por la urgencia de adaptarse a un nuevo estilo de interacción social y laboral, donde la conectividad y la digitalización son herramientas para las empresas, instituciones educativas, organizaciones gubernamentales y la sociedad en general. El acceso a internet se ha expandido a nuevas zonas geográficas, la telefonía fija ha seguido su tendencia de crecimiento adaptándose a las nuevas tecnologías; ambas, pasando de conexión vía cobre a fibra óptica. La conectividad móvil se ha convertido en un puente indispensable para mantener la comunicación, la productividad, así como la prestación de servicios en un contexto de distanciamiento social y restricciones de movilidad. Según datos recientes, se observa una tendencia a la baja en el servicio de telefonía fija, mientras que el servicio móvil avanzado ha mantenido un crecimiento constante. En cuanto al acceso a Internet, se destaca un aumento en el número de usuarios móviles, facilitado por tecnologías como 3G y 4G, que también han permitido que el servicio de internet domiciliario por fibra óptica tenga presencia en más hogares. REDUCCIÓN DE IMPUESTOS IMPULSA EL ACCESO A LAS TELECOMUNICACIONES En Ecuador, según la Ley Orgánica de Telecomunicaciones del 2015, los servicios destinados a la población están segmentados en servicio móvil avanzado (SMA), servicio de telefonía fija (STF), servicio de acceso a internet (SAI) y servicios de audio y video por suscriptores (AVS). Según los informes del Banco Central del Ecuador, en el 2020 esta industria representó el 2,39% del PIB nacional. Adicionalmente, la Superintendencia de Control del Poder de Mercado (SCPM) en su base de datos registra que en lo relativo a ventas de equipos electrónicos, servicios de internet y reparación de equipos, se generaron 8 mil empleos entre el 2020 y el 2023. Se destaca también que el consumo anual de servicios de telecomunicaciones en los hogares ecuatorianos ascendió a más de 2 millones de dólares anuales. Desde 2020 al 2024 los paquetes de internet, telefonía y