Los habitantes de la parroquia Cochapamba, en el cantón Saquisilí, provincia de Cotopaxi, se encuentran en alerta por los ataques de perros ferales a los rebaños de ovejas, que han provocado pérdidas económicas y preocupación entre los criadores de la zona.
Ante esta situación, los comuneros se han organizado para recorrer el páramo y ahuyentar a los perros, que merodean los rebaños durante la noche, la madrugada e incluso el día. Para estas jornadas, los habitantes se movilizan a pie, en motocicletas y a caballo, con el objetivo de proteger a sus animales y evitar nuevos ataques.
Uno de los afectados informó que perdió seis ovejas, con pérdidas económicas estimadas en aproximadamente USD 700. Otros propietarios también temen que los ataques continúen y afecten sus medios de subsistencia, debido a que la crianza de ovinos representa una fuente de ingresos para las familias de la comunidad.
Durante los recorridos, los comuneros han identificado que los perros se refugian bajo tierra y entre grietas naturales del terreno, lo que dificulta su localización y control. Algunos habitantes han planteado sacrificarlos como una medida para proteger sus rebaños, ante las pérdidas registradas.
Por otra parte, las organizaciones animalistas expresaron su preocupación por estas acciones y advirtieron sobre las posibles implicaciones legales de matar a los animales. También señalaron que en el cantón Saquisilí no existen ordenanzas que regulen adecuadamente esta problemática.
Los ataques de perros ferales en las comunidades rurales de Cotopaxi no son recientes. Según reportes anteriores de Ecuavisa, desde marzo de 2022 ya se registraban casos de ovejas atacadas por estos animales en la provincia.
La situación mantiene preocupados a los criadores de Cochapamba, quienes buscan proteger sus rebaños y reducir las pérdidas económicas, mientras persiste la necesidad de encontrar medidas para controlar la presencia de perros ferales en la zona.
