Una intensa sequía en Europa provocó que el nivel del río Danubio descendiera hasta mínimos históricos, dejando al descubierto restos de una flotilla militar alemana de la Segunda Guerra Mundial. Cerca de la localidad serbia de Prahovo, las aguas revelaron cascos oxidados y estructuras metálicas de embarcaciones de la Kriegsmarine, la marina de guerra de la Alemania nazi, que permanecían sumergidas desde 1944.
Los restos corresponden a más de 200 embarcaciones, entre barcos mercantes, remolcadores y gabarras, que fueron hundidas deliberadamente durante la retirada de las fuerzas alemanas ante el avance del Ejército Rojo soviético. La operación buscaba impedir que el material militar cayera en manos del enemigo y bloquear la navegación en el río.
Riesgo para la navegación
La aparición de los buques también evidenció un problema para el transporte fluvial. Especialistas advierten que varias embarcaciones podrían contener municiones y explosivos, lo que representa un riesgo para la navegación y dificulta las labores de extracción. Mientras se evalúa la forma más segura de retirarlas, el tránsito de embarcaciones permanece restringido en algunos sectores.
Según el Banco Europeo de Inversiones (BEI), estas obstrucciones generan pérdidas anuales cercanas a los 5,75 millones de dólares para Serbia debido a las dificultades en esta importante ruta comercial. En 2024 comenzaron los trabajos para retirar 21 naufragios ubicados en un tramo de cinco kilómetros del Danubio, aunque las labores avanzan lentamente por los riesgos técnicos y ambientales.
Extracción con medidas de seguridad
Las autoridades realizan inspecciones especializadas para determinar el estado de los posibles explosivos que aún podrían permanecer en los barcos tras más de 80 años bajo el agua. El objetivo es retirar primero las embarcaciones más accesibles y asegurar aquellas cuya intervención represente un mayor riesgo, evitando accidentes y posibles daños al ecosistema del río.
