Un operativo nacional permitió detectar que una funcionaria habría filtrado información a la estructura criminal, que sería responsable del 40 % de los asesinatos en Babahoyo.
Una investigación por crimen organizado llegó hasta el interior de la Fiscalía de Babahoyo. Un operativo desplegado desde Quito terminó con allanamientos, detenciones y la vinculación de una funcionaria que, según la Policía Nacional, filtraba información judicial a una célula de la organización criminal Los Lobos.
Más de 20 policías y ocho fiscales de la Unidad de Crimen Organizado viajaron desde Quito hasta Babahoyo para allanar la Fiscalía Provincial de Los Ríos. En una oficina de archivo, incautaron un CPU y teléfonos que serían clave en la investigación que vincula a una funcionaria de esa institución con el grupo criminal. De acuerdo con la Policía, la mujer filtraba información judicial clave y asesoraba directamente a los cabecillas de esta red delictiva.
En simultáneo, las autoridades allanaron seis viviendas en distintos sectores de Babahoyo y detuvieron a seis personas. El operativo, denominado Jauría, es el resultado de una investigación de ocho meses que, según la Policía, permitió identificar el rol de cada involucrado dentro de una estructura dedicada al sicariato, la extorsión y el manejo de armas y droga.
La organización era dirigida por dos hermanos que permanecían detenidos en la Cárcel de Turi (Cuenca), pero que fueron trasladados este viernes 12 de diciembre a la Cárcel del Encuentro. Según explicó William Calle, comandante policial en la Zona 5, «alias Cholo y alias Colada, que son hermanos, son los que ordenaban sicariatos, extorsiones y narcotráfico. Son los causantes de muchas muertes violentas».
Ambos fueron capturados tras irrumpir en el destacamento de la ATM de Babahoyo en 2024 y amenazar a los agentes con el cobro de extorsiones mensuales. A pesar de su detención, su actividad delictiva continuó desde prisión.
Según cifras policiales, de los 340 asesinatos registrados este año en Babahoyo, al menos el 40 % estaría relacionado con este grupo, que también extorsionaba a locales comerciales y viviendas.
Entre los indicios recolectados constan teléfonos celulares, armas de fuego y municiones.