El periodista de La Posta, Andersson Boscán, reveló que la falta de insumos y la insalubridad en la unidad de cuidados intensivos neonatal provocaron una infección mortal que el Estado pudo evitar por apenas USD 39,60.
La vida de 18 recién nacidos se apagó en la unidad de cuidados intensivos del Hospital Universitario de Guayaquil, en un hecho que, según el periodista Anderson Boscán, pudo haberse evitado con una inversión mínima en insumos médicos.
En su programa Café La Posta, Boscán relató que los bebés contrajeron una infección asociada a la atención sanitaria (IAS) causada por la reutilización de cánulas nasales contaminadas.
Estos dispositivos, esenciales para administrar oxígeno a pacientes que no pueden respirar por sí mismos, deberían ser desechables, pero fueron “esterilizados y reutilizados ante la falta de nuevos ejemplares”.
La bacteria detectada fue Klebsiella pneumoniae productora de carbapenemasa (KPC), resistente a todos los antibióticos conocidos.
La infección provocó una rápida sepsis en los neonatos, ocasionando fallos múltiples en órganos vitales y, finalmente, la muerte.
Boscán denunció que la causa de esta tragedia radica en la falta de insumos y en la insalubridad de las instalaciones, donde incluso, según médicos del hospital, hay rastros de sangre seca en zonas que deberían estar esterilizadas.
“No había USD 2,20 para una cánula nueva, ni USD 39,60 para salvar a 18 vidas”, afirmó el periodista, responsabilizando al Estado ecuatoriano por omisión.
El hecho ocurrió el 23 de julio de 2025 y, de acuerdo con la denuncia, no ha generado pronunciamientos oficiales ni investigaciones públicas.
Las familias de las víctimas son, hasta el momento, las únicas que lloran la pérdida, mientras el sistema de salud continúa sin soluciones frente a la falta de insumos básicos.
Desde el Ministerio de Salud, se indicó que se está realizando el protocolo de verificación del caso y posteriormente se emitirá un comunicado.