Mientras resguardaban un convoy de alimentos destinado a las comunidades más necesitadas de la Sierra norte, un grupo de militares fue atacado por presuntos infiltrados armados, resultando 12 heridos y 17 retenidos.
El hecho confirma que las protestas no han sido pacíficas.
Las Fuerzas Armadas rechazaron lo ocurrido y advirtieron que estos actos no quedarán impunes, reiterando que la prioridad es proteger la vida y garantizar el abastecimiento de las familias ecuatorianas.